Una investigación de la Universidad de Oviedo concluye que cuanto peor es la calidad del sueño peor resulta también la función de las piernas y la fuerza de los brazos, informa la agencia Europa Press.

El estudio se llevó a cabo con unas 400 personas mayores de 65 años, a quienes dormir mal les provocó además una mayor fragilidad: un mayor riesgo de perder la independencia ante una situación estresante para su cuerpo o para su mente, como una gripe, una caída o ansiedad.

En vista de los resultados, el equipo investigador considera conveniente que el personal médico y de enfermería de atención primaria pregunten de forma rutinaria a los mayores por la calidad de su sueño nocturno y que realicen propuestas para mejorar su higiene de sueño más allá de los tratamientos farmacológicos habituales.

La cantidad de horas dormidas no se relacionó con el funcionamiento físico, por lo que los autores del trabajo creen que el mejor consejo es que cada persona duerma la cantidad de horas que ella misma considera necesaria para sentirse descansada por la mañana.

La investigación, publicada en la revista Family Practice, contó con la participación del Servicio de Salud del Principado de Asturias, del consorcio Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública y la Universidad Autónoma de Madrid.